Viaje a Salamanca: Conferencia en la Universidad

El miércoles 16 de noviembre, viajé a Salamanca para impartir una charla en la Universidad. Para mí es un honor que me hayan brindado la oportunidad de estar en una de las universidades más prestigiosas del mundo. Fue fundada en 1218 por Alfonso IX de León y es la universidad más antigua de España y la tercera más antigua de Europa. En sus casi 800 años de vida por esta universidad han pasado estudiantes y profesores tan ilustres como San Juan de la Cruz, Antonio Nebrija, Luis de Góngora, Fray Luis de León, Beatriz Galindo “La Latina”, el Conde-Duque de Olivares,  Francisco Suárez, Fray Bartolomé de las Casas, Calderón de la Barca y Miguel de Unamuno, entre otros. Aquí también estudió entre 1786 y 1793 nuestro amado Manuel Belgrano, donde estudió y cultivó sus ideales. “En estas aulas estudió don Manuel Belgrano, uno de los próceres y fundadores de la Patria Argentina y creador de su bandera”, así versa una pequeña placa, casi en el ingreso a la Universidad. Por estos centenarios pisos de piedra caminó el joven Belgrano con sus sueños a cuestas. En esta maravillosa biblioteca estudió y cultivó sus ideales. A los 18 años y con Medalla de Oro egresó Bachiller en leyes en la Chancillería de Valladolid, y ello le permitió ser el Primer Presidente de la Academia de Prácticas Forenses y Economía Política de la Universidad de Salamanca que aún lo recuerda porque él dejó su huella.

Las autoridades de la Universidad de Salamanca tuvieron el gesto de permitirme visitar la vieja Biblioteca y el lugar blindado donde guardan joyas literarias de siglos de antigüedad. Y su Bibliotecario Mayor tuvo a su cargo desasnarme explicándome todo lo que allí se conserva. La Biblioteca tiene la edad de la Universidad, que va llegando a los 800 años, pero tiene libros aún mucho más antiguos. Sólo de los siglos XIV,XV y XVI hay más de 60.000 volúmenes. Esta Biblioteca es un reservorio incalculable para toda la Humanidad y fue un placer para mí haberme permitido pasar una mañana aprendiendo en ella.

En Salamanca se respira tradición y amor por el estudio, la innovación y la cultura. Doy gracias a Dios haberme permitido disertar aquí y mi agradecimiento se extiende a mis invitantes, las autoridades de la casa y el Instituto Iberomericano.

“Salamanca que enhechiza la voluntad de volver a ella a todos los que de la apacibilidad de su vivienda han gustado”, así dice una placa que homenajea el Tricentenario de la muerte del gran Cervantes en una calle del centro histórico de la ciudad. ¡Y es verdad!

 

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